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La palabra Yaguajay proviene de la voz indígena “Iguajay”, compuesta etimológicamente por la voz “Iguay”, yagua, que acompañada del aumentativo “jay”, significa “Lugar donde hay muchas palmas”, según otra versión significa “Llano rodeado por lomas”. El territorio de Yaguajay fue explorado en el año 1513 por Pánfilo de Narváez, cuado éste pertenecía al cacicazgo indio de Sabana o Sabameque, el cual tenía su centro de Caguas. La producción de la caña de azúcar y la ganadería constituyen los renglones fundamentales de su economía.
Creado como municipio el primero de enero de 1879, ese pedazo de tierra, situado en la costa norte de la actual provincia de Sancti Spíritus, está lleno de historia, por lo que no fue casualidad que Máximo Gómez firmara por esos lares su Proclama de Narcisa, en la que vaticinó que “el día que los norteamericanos se vayan de Cuba, no van a dejar un adarme de vergüenza”.
Allí nació el esclavo Pedro Díaz, quien se fue a la manigua y alcanzó en las tres guerras independentistas el grado de General, y fue uno de los mambises que acompañaron a Maceo en la invasión, hasta la muerte del Titán en Punta Brava.
Luchas obreras desde 1901, la presencia de emigrantes combatientes de la guerra civil española y la rebeldía ante los desmanes contra obreros y campesinos desalojados fueron formando conciencia en el pueblo.
Con la dictadura batistiana aumentó la lucha popular, la influencia del Partido Socialista Popular le permitió formar una guerrilla que recibió como a hermanos a los invasores de la columna Antonio Maceo, y aceptar a Camilo como jefe.
La llegada de los hombres del 26 de julio avivó la llama de la guerra; liberando poblados hasta desarrollar el combate más largo de Las Villas y tras 11 días de pelea la ciudad devino territorio libre, y desde entonces al calificativo de Señor de la Vanguardia, Camilo unió el de Héroe de Yaguajay.
Ese es el mayor orgullo de los habitantes del aguerrido municipio, por ello el diario amor a Camilo Cienfuegos hace tan común ver en cualquier casa una foto del jefe guerrillero como el de un familiar más.
También los enaltece la existencia del Museo Nacional en homenaje al jefe guerrillero, hermoso complejo que tiene como elemento principal la estatua del combatiente.
Un Camilo guerrillero, con sombrero alón, fusil en mano, desafiando con su limpia mirada hacia donde estuvo el cuartel de la tiranía recibe al visitante en la amplia plaza inaugurada el 28 de octubre de 1989.
Debajo de la colosal figura de bronce de cinco metros de alto, está el museo que atesora más de 500 muestras, especialmente objetos y documentos en su mayoría originales. Pero más allá del área expositiva, ese sitio mantiene vivo su ejemplo y obra.
Allí se hace realidad cada día, lo expresado por el héroe al conocer la decisión de Fidel de ascenderlo a Comandante, cuando escribió: “más fácil me será dejar de respirar que dejar de ser fiel a su confianza”.
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